La parada obligatoria
Bar con jardín, terraza, salón y reservado en Argoños. Desayunos, pinchos y raciones, cañas frías, futbolín y dianas, y el espacio que necesitas para celebrar lo que sea.
Estamos en la avenida de Trasmiera, el paso obligado entre la marisma y la playa, en una casa blanca de toldos verdes que se reconoce de lejos. Dentro, techos de madera, paredes verde oliva, barra larga, sofá Chesterfield y una vieja moto roja apoyada en la pared. Fuera, una terraza de piedra al sol y un jardín amplio con sofás, guirnaldas y sitio de sobra.
Abrimos por la mañana con el café y el primer pincho, seguimos con las cañas y las raciones del mediodía, y cerramos de noche con las copas, el futbolín y las dianas de fondo. Para el día a día no hace falta reservar: se llega y se coge sitio. Para celebrar algo, mejor avisar.
No hay carta larga ni tiene por qué haberla. Hay producto de aquí, fritura recién hecha y la caña a la temperatura que toca.
Bowls de yogur con fruta fresca y muesli, tostadas, bollería y zumo de naranja exprimido al momento. Café recién molido y la terraza al sol, sin prisa.
Pincho de tortilla cuajada por tandas, gildas montadas a mano, bocadillos de pan crujiente y raciones para compartir: tiras de pollo, fritura y conservas de la costa.
Cañas tiradas con paciencia, Alhambra y Mahou bien frías, vermú con hielo, vinos de la tierra, zumos naturales para quien conduce y combinados clásicos hasta las dos.
Césped amplio, sofás de ratán, mesas largas y guirnaldas que se encienden al caer la tarde. Los niños corren y los grupos se acomodan.
Suelo de piedra, mesas altas y el rótulo pintado en la pared. Coge el sol de frente por la mañana y queda a la sombra del toldo al mediodía.
Verde oliva, vigas de madera y luz cálida. Barra a mano, Chesterfield para hundirse, televisión para los partidos y mesas de mármol bajo la escalera para sentarse a comer tranquilo.
La zona de juegos está pasado el arco de ladrillo, con salida directa al jardín. Aquí es donde se deciden las apuestas de la tarde y donde los torneos improvisados acaban en la última ronda.
Mesa de competición, barras que giran finas y sitio para que la grada opine. Dobles, individuales y el que gana se queda.
Diana electrónica con marcador y pantalla: 501, cricket o lo que salga. Los dardos los tenemos en la barra, solo hay que pedirlos.
Recreativa de las de antes con cientos de clásicos dentro. Al lado, mesas altas para dejar la caña mientras te toca partida.
El reservado es la zona del jardín que cerramos solo para tu grupo: mesas largas, sofás, luz cálida de guirnaldas y barra a dos pasos. Cumpleaños, despedidas, comidas de cuadrilla, comuniones, cenas de empresa o simplemente una tarde larga con los tuyos.
Lo montamos a medida: mesa corrida, mesas separadas o formato de pie con pinchos y raciones. Dinos cuántos sois y qué día, y te confirmamos disponibilidad.
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Del salón al jardín, pasando por la barra y la zona de juegos.
A cinco minutos de la playa de Berria y en la puerta del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel. Aparcamiento fácil delante del local.
Las mesas del día a día no se reservan: se llega y se coge sitio. Para eventos, grupos y el reservado, escríbenos y lo organizamos.
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